Sector frutícola: ALGO TIENE QUE CAMBIAR

25 de October del 2016

Si nos damos una vuelta por los campos de frutales a mediados de septiembre, tan solo vemos fruta en  alguna parcela de melocotón tardío  y de manzana pero en cantidad muy poco representativa. La tendencia en la producción, desde hace unos años, se ha ido desplazando hacía variedades más tempranas; se  han ido dejando de un lado las de final de verano como consecuencia de la bajada estacional del consumo  por la sensibilidad  de estas al ataque de  las enfermedades y podredumbres en años húmedos.   Desde principio de campaña Asaja Huesca ha participado en Madrid a las  reuniones convocadas por el Ministerio de agricultura. A petición del Departamento de Producción Agraria, hemos estado debatiendo y reivindicando conjuntamente con otras organizaciones del sector a nivel nacional de frutas y hortalizas las previsiones de producción , la evolución de campaña, la situación y el reparto de los cupos de retiradas, la afección por el veto ruso, el comportamiento de los mercados, las incidencias y previsiones climatológicas, la ley de la competencia, la situación por los bajos precios, la pérdida de rentabilidad del sector productivo, la posición dominante de la distribución, etc… Paralelamente hemos asistido a varias reuniones de trabajo con el Ayuntamiento de Fraga, Mercofraga, EXCOFRUIT, UAGA y OPFHS locales con el fin de  hacer un seguimiento a la evolución de la campaña. Se ha trasladado a la administración la petición de  una mayor sensibilidad en la mecánica y tramitación de los cupos de retirada así como la ampliación del cupo para platerinas al mes de septiembre. Para próximas campañas hemos instado a una mejora en el reparto de  los cupos de retiradas entre las comunidades autónomas a la vez que estos vayan asignados en función al volumen comercializado de cada OPFH. Las expectativas para esta campaña del 2016 apuntaban a un año con  menor producción debido a un invierno con menos horas de frio, circunstancia que ha llevado a un peor cuajado de la fruta. Se ha estado barajando una reducción aproximada de un 13 a 15 por ciento sobre todo en variedades tempranas. Además en estas variedades un porcentaje importante de la producción no ha cumplido los parámetros habituales de calidad debido a malformaciones por mal cuajado por lo que la oferta real en esta época ha sido inferior a lo previsto. Climatológicamente este verano ha sido más seco y caluroso con respecto a otros años; esta circunstancia ha favorecido el consumo  así como  la calidad de la fruta .Además estas condiciones de calor y ausencia de lluvias han hecho bajar la presión de enfermedades y plagas. El pedrisco ha afectado a un número importante de hectáreas que han visto reducida su producción y mermada la calidad, algo que viene siendo habitual en los últimos años. Al igual que el año anterior no ha habido solapamientos con las producciones de las otras zonas fruteras  y las transacciones en las centrales han sido fluidas y sin problemas de excedentes. Las relaciones comerciales con Rusia han seguido la misma tónica que el año 2015 y a pesar de las aperturas y transacciones con nuevos mercados, la situación  en este sentido no ha diferido demasiado con el año precedente. Como en el año anterior las retiradas habilitadas por la UE han tenido presencia pero en menor cantidad. El cupo establecido para toda  España era de 11.500 tn que se han ido repartiendo a lo largo de los meses de Junio, Julio  y Agosto y seguramente se ampliará  en menor cantidad a Septiembre. En el transcurso de la  campaña se ha confirmado definitivamente el mal comportamiento y el fracaso estrepitoso  de la mayoría de las  platerinas y algunos paraguayos debido a la mala conservación postcosecha y a la cantidad de mermas en el campo. Muchas de estas variedades de 3 a 5 años vienen del pasado plan de reconversión varietal y no están respondiendo a las expectativas, tanto agronómicas como comerciales, que nos habían vendido los obtentores. Esta circunstancia hace que el fruticultor tenga que proceder al injertado o arranque de las plantaciones de estas variedades con costes que van de 2000 a 15.000 € además de tener que soportar los años del periodo improductivo que supone y, en muchos  casos,  la pérdida de los royalties abonados. Aproximadamente la mitad del sector productor está asociado en Organizaciones de Fruta y Hortalizas (OPFHS) y el resto comercializa su producción a través de centrales privadas. En su origen estas organizaciones de productores eran la única vía para acceder a las retiradas de fruta. Además el socio se beneficiaba de una parte subvencionada de las acciones incluidas en los fondos operativos. Esto hacia atractiva al productor la pertenencia a una OPFH pero últimamente la burocracia y la presión de controles que soportan están cambiando la situación. La concentración de la oferta era objetivo final para  estas organizaciones de productores pero a nadie se le escapa la dificultad de hacerlo con un producto tan perecedero, de estación y sujeto a un comercio cada vez más globalizado. Otro año más se repite la tendencia, que ya va siendo habitual después de varias campañas, el producto no tiene precio, se vende a resultas y el productor todavía no tiene las valoraciones y liquidaciones de la fruta entregada este verano. Se da la paradoja en muchas casos que los únicos precios confirmados son los de la fruta que se ha destinado a retirada o las indemnizaciones de Agroseguro. Ocurre en muchos casos que las cooperativas y centrales han tenido que adelantar efectivo al agricultor que arrastra la falta de liquidez, ya crónica, y que la  necesita para hacer frente a todos los pagos de la presente campaña. Pienso que ahora en estos momentos, después de finalizar la campaña y delante de este escenario, el sector productivo se ve obligado a reflexionar y  hacer un serio análisis  ante unas perspectivas de futuro poco alentadoras que en estos últimos  años  parece que se confirman. Las bases a tomar en cuenta  para este análisis pienso que son las siguientes: Antes  la fruta en origen tenía un precio establecido en base a la oferta-demanda; cada eslabón de la cadena iba repercutiendo su porcentaje y así hasta el punto de venta. Desde hace unos años ha cambiado la mecánica del comercio; el producto sale sin precio, toda la cadena repercute su porcentaje y el productor recibe lo que queda. Por otro lado todos los insumos utilizados tienen precio establecido. El resultado es muy fácil de adivinar: la rentabilidad por los suelos. El diagnóstico de la situación es muy sencillo: Cuando  el poder de negociación es nulo los precios resultantes nunca pueden ser los correctos. Se está confirmando que la ley de oferta y demanda no se cumple en el comercio de fruta de hueso. Tanto el pasado año como el presente la producción se ha consumido en su totalidad y a nadie se le escapa que 10 cts. por kilo más en el lineal de venta no hubieran influido en absoluto en el volumen total  de consumo. Queda en evidencia que el problema de los bajos precios al productor tiene su origen en  la distribución ya que no tiene en cuenta estos precios mínimos de rentabilidad para el productor y solo le preocupa vender a precio más barato que la competencia. Seguramente  la venta de fruta tampoco es el principal negocio para ellos pero si la utilizan como reclamo para el cliente en sus establecimientos, pero claro, a costa de la pérdida de rentabilidad del productor. Estas cadenas están cobrando la mercancía al contado y la están pagando a 90, 120,… días. Consecuentemente las centrales no pueden presentar valoraciones definitivas hasta el cobro final, en medio siempre aparecen devoluciones, descuentos, quejas y algún impagado. Por si fuera poco la distribución tiene sus propios criterios sobre los límites de residuos mínimos de productos químicos (LMR) siempre muy por debajo de la legislación comunitaria. Por si no fuera poco los resultados de las ventas y  por consiguiente las liquidaciones tienen lugar pasados varios meses. En algunos casos se da la circunstancia en  alguna variedad, que de haber sabido el precio resultante, no se habría procedido a su recolección, ya que ni siquiera ha  cubierto  los costes de la mano de obra. Pienso que no cabe esperar un año más a ver como se comportaran los precios, no depende de oferta y demanda. La solución a esta dinámica de precios bajos solo puede venir por el establecimiento de algún tipo de mecanismo público o privado que establezca un listón en un  precio mínimo para la fruta de calidad, por debajo de la cual esta no salga al mercado. Está demostrado que cuando se abren los mecanismos de retirada automáticamente repercute en el precio. Como consecuencia de todo esto se está viendo  un cambio en el modelo productivo: el productor que no participa directamente en la comercialización se está encontrando con una bajada continuada en la rentabilidad de su actividad y en consecuencia con serias dificultades de financiación para continuar con la actividad. Todo esto va a repercutir en que las centrales y cooperativas van a ver disminuido el volumen en sus  entradas de fruta y tendrán que buscar fórmulas para subsanarlo (plantaciones propias, integración, ayudas para la financiación…). Otro porcentaje de productores están iniciando una tendencia de cambio de cultivo dirigida hacia el almendro o el cereal  por ser actividades con muchas menos exigencias de  mano de obra y con otra política en la fijación de los precios de venta de la producción. Desde Asaja  queremos trasladar estas reflexiones a las administraciones y al resto de la sociedad para que se hagan eco y  a la vez se responsabilicen   de que toda esta problemática va a traducirse en una pérdida importante de mano de obra así como del actividad  económica (envases, maquinaria, transporte.. ).  El productor está cumpliendo con sus deberes que son producir y suministrar alimentos de una forma sostenible, cuidando el territorio y fijando población en el medio rural. Del mismo modo exigimos que nuestra actividad tenga el merecido reconocimiento que se merece. Jordi LabradorResponsable Frutas y Hortalizas ASAJA HUESCA