Publicado el 16/12/2019

Editorial Diciembre: El Cambio Climático en Navidad

“Todos piensan cambiar el mundo pero nadie piensa en cambiarse a sí mismo” (Leon Tolstoi).

 

Nada podemos hacer por cambiar lo que nos rodea si no estamos dispuestos a cambiar nosotros. La Navidad es tiempo de encuentro: con los que están, con los que se fueron y con uno mismo. Ese punto de encuentro provoca los cambios necesarios para una sociedad mejor. Claro está que no hay que confundir sociedad con “saciedad” porque podemos llegar a la “suciedad” sin previo aviso y sin pretenderlo. Mi padre siempre decía al despedirse de sus hijos y nietos: “sed buenos”. Dos palabras bastan para cambiar y mejorar las cosas; sobre todo si detrás de esas dos palabras están el convencimiento, la fuerza y la determinación de cumplirlas. Con ello la “saciedad” y “suciedad” no tienen ninguna oportunidad, pero se desenvuelven como pez en el agua en el actual “clima de entelequia” al que está siendo sometido el hombre moderno. Desde que la verdad no importa, aquél a quien se le ocurre cuestionar el “mainstream” (corriente dominante) es señalado y vilipendiado por el resto.

 

Pedro Bonet, Director de Comunicación de “Freixenet” durante más de treinta años, en la celebración del 10º aniversario de las jornadas “Verde que te quiero verde”, nos decía lo siguiente: “Antes llevábamos un mensaje claro desde la marca al consumidor y tenía una gran repercusión. Ahora las cosas han cambiado radicalmente; el mensaje no va de la marca al consumidor sino en sentido contrario y no es el consumidor sino “el ciudadano” (con todo lo que ello conlleva) quien traslada el mensaje a la marca. No importa que el mensaje sea bueno o no, ni el grado de contaminación del “ciudadano” o del mensaje; la marca lo recoge y lo valida sin cuestionarlo.”

 

Nadie puede cuestionar el cambio climático; siempre se ha producido, pero la falta de rigor científico al achacar tal grado de intensidad del cambio climático antropogénico (provocado por el ser humano) es evidente y hace que desconfiemos de estas corrientes peligrosas que invalidan sistemáticamente a cualquier otra que pueda llegar a poner en cuestión lo que se considera políticamente correcto.

 

La Ecología en mayúsculas es un bien de todos, que debemos preservar. El fundamentalismo ecológico, sin embargo, es otra cosa. Cuando los fundamentalismos se inoculan en la sociedad y se convierten en la tendencia mayoritaria tenemos un grave problema. La idea central de la “Deep Ecology” (Ecología Profunda) no sólo es someter y anular al individuo sino reducir sustancialmente su número por cuanto supone un grave problema para la biosfera. Son ya demasiadas las corrientes que intentan estrangular al hombre a toda costa. Así, no es de extrañar que mientras se intenta preservar la vida en el planeta se haya instaurado un modelo económico neoliberal con un holocausto invisible, en el que confluyen las corrientes ideológicas con los más pérfidos intereses. La suciedad y la saciedad están en el ADN de una sociedad que coloca al ser humano como centro del problema y no de la solución.

 

En estos días previos a la Navidad se está celebrando en Madrid la COP25. Ojalá sus participantes se impregnaran del espíritu navideño; sería la vía más rápida, certera y económica de avanzar, porque las buenas intenciones serían reales. El joven Boyan Slat es un claro ejemplo de este espíritu. Al analizar el problema del plástico en los océanos no se ha dedicado a criminalizar al mundo, como en cambio ha hecho Greta Thunberg, icono del cambio climático, sino que se ha centrado en buscar una solución y la ha conseguido. Lidera el proyecto “The Ocean Cleanup” que consiste en limpiar los océanos mediante una serie de barreras flotantes, ancladas al fondo marino, en las que el plástico se acumula gracias a las corrientes marinas. Una plataforma alimentada al 95% con energía solar lo extrae después, y finalmente lo lleva a tierra para ser reciclado. El sistema, asegura Slat, podrá eliminar en 10 años la mitad de esa basura sin perjudicar a la fauna marina. Sin embargo, resulta significativo un dato: si buscamos en google las palabras “Boyan Slat” aparecen 580.000 resultados; la búsqueda de “Greta Thunberg” arroja, en cambio, la escalofriante cifra de 185 millones. Una popularidad desmedida para una joven que, aparte de protestar, no ha hecho nada reseñable por el cambio climático.

 

Y precisamente aquéllos que más allá del posicionamiento dialéctico poco hacen por el problema del cambio climático son quienes colocan bajo sospecha a agricultores, ganaderos y habitantes del medio rural, en lugar de abordar con seriedad una solución que encuentre el necesario equilibrio entre el ser humano y la naturaleza.

 

La Presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von Der Leyen, acaba de presentar “El Pacto Verde Europeo” con el objetivo de conseguir en Europa el primer continente climáticamente neutro. Penalizar al que contamina está entre sus objetivos principales. Recientemente un satélite de la NASA descubrió algo que desde el AGPME venimos diciendo desde hace más de 20 años, la fuerza positiva de la agricultura sobre el cambio climático. Descubrió una mancha extraña que a los “adalides” del calentamiento global les indujo a pensar lo contrario. La imagen del satélite muestra la fotosíntesis de 100 millones de acres de maíz en los Estados Unidos. La conclusión es que en su pico producen un 40 % más de oxígeno que el bosque más lluvioso de la Amazonia.

 

Nuestro Presidente, Pedro Barato, recuerda: “Si quien contamina paga, quien descontamina debe cobrar”. Por ello, es hora de un estudio científico riguroso que ponga en valor el insustituible papel del medio rural en la lucha contra el cambio climático.

 

El poder de las palabras no está en quien las pronuncia sino en quien las escucha. Por eso, desde ASAJA, no cejaremos en nuestro empeño hasta que seamos realmente escuchados. Ojalá sea así y estas palabras descontaminen las mentes y traigan aires de sensatez donde hasta ahora solo hay sinrazón.

 

¡Feliz Navidad y nuestros mejores deseos para el año 2020!

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¿Se debe consignar en la solicitud el importe total de la factura o se debe deducir de dicho importe el IVA?

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Para ayudarle con esta tarea, puede consultar la información a través del Visor Nacional (http://sigpac.mapama.gob.es/fega/visor/) o en el visor de la Comunidad Autónoma de Aragón para el caso de las parcelas ubicadas en nuestra Comunidad (http://sigpac.aragon.es/visor/).

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