La AGPME y otras asociaciones piden entrevista a la Ministra para hablar de transgénicos

17 de March del 2009

La Asociación General de Productores de Maíz de España (AGPME) ha dirigido un escrito a la titular del MARM junto a varias asociaciones de las más representativas de la cadena de producción agroalimentaria, como CESFAC, ASAJA, ASOPROVAC, o INTERCUN, para pedir al ministerio que aclare la postura real de nuestro país en las reuniones de la UE sobre los OGMs y la necesidad de no frenar su uso para no castigar más a sectores como la alimentación animal.   En el escrito las entidades firmantes muestran su  “sorpresa ante el cambio de postura de la Administración que nos representa en un tema tan sensible como es la biotecnología agraria, y en el Consejo de Ministros de Medio Ambiente del pasado día 2 de marzo en Bruselas, sobre la propuesta de Austria y Hungría”. En esa reunión se debatía la cláusula de salvaguarda que tienen algunos países de la UE sobre los OGM, como Francia. Los colectivos acusan al ministerio español de “aparente incoherencia” y le  recuerdan el potencialmente grave impacto económico que a sectores agroalimentarios y a sus entornos socioeconómicos produciría un eventual cambio en la política sobre los OGM. Desde AGPME y del resto de firmantes se recuerda que las materias primas vegetales de origen transgénico evaluadas científicamente como sanas y seguras, y por ello producidas y consumidas por los sectores agroalimentarios a nivel mundial, son ya mayoritarias en muchos cultivos y desde luego en algunas materias primas absolutamente estratégicas como es la soja, y, en menor medida, el maíz. Renunciar a los cultivos transgénicos significa pura y simplemente renunciar a la producción ganadera y a todos los sectores que a ella se vinculan o de ella dependen, sobre todo en países como el nuestro estructuralmente deficitario en producción de materias primas. Además, la renuncia a la biotecnología en los cultivos españoles de maíz implicaría el uso extensivo de pesticidas y la pérdida de competitividad real de la producción en importantes zonas de nuestro país, sin otras alternativas productivas agrarias. Las nefastas consecuencias económicas y medioambientales de este escenario son fácilmente cuantificables. La agro-ganadería española sufre una muy acusada pérdida de competitividad a nivel internacional que cuestiona la supervivencia misma de muchos sectores incapaces de asumir incrementos de costes de producción. AGPME pide al Ministerio que se transmita a los sectores y a la sociedad la realidad del apoyo a las mejoras productivas que cuentan con los avales científicos, medioambientales y sanitarios. Por último, las entidades que han firmado la carta a la ministra han pedido una reunión formal en breve plazo para abordar junto a la administración el futuro inmediato de los OGMs en nuestro país.